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  • Foto del escritorLa Mosca Luminosa

DECÁLOGO EN TRES ACTOS, UN EPÍLOGO Y UN COLLAGE

Por: Bernardo Galeano Bolivar | Escritor | Filósofo | Docente universitario.


La síntesis y la condensación de los decálogos genera una fascinación extraña, el ejercicio creativo resumido en unas cuantas líneas. Esta fascinación tiene que ver más con la curiosidad sobre los autores que publican esos decálogos y menos con la ingenua creencia sobre si seguir o no cada uno de esa especie de consejos o anticonsejos mejora la escritura propia. Este es un decálogo sobre escribir decálogos.

Bernardo Galeano Bolivar. Foto: La Mosca Luminosa.

La tradición de los decálogos literarios siempre me ha interesado, como lo hacen también las entrevistas a escritoras y escritores que reflexionan sobre su oficio. Casi puedo decir que tengo una sección de mi biblioteca dedicada a libros que revelan los hilos de las escrituras detrás de novelas o cuentos, tan variada y de autores tan aparentemente lejanos entre sí como lo pueden ser Stephen King y Hebe Uhart. Sin embargo, la síntesis y la condensación de los decálogos genera una fascinación extraña, el ejercicio creativo resumido en unas cuantas líneas. Esta fascinación tiene que ver más con la curiosidad sobre los autores que publican esos decálogos y menos con la ingenua creencia sobre si seguir o no cada uno de esa especie de consejos o anticonsejos mejora la escritura propia. Creo que la idea que habita los decálogos está más vinculada a un ejercicio de explicitar lo que uno cree que es su propia escritura, el sueño que uno trata de reconstruir después de haber despertado o las rutas de las que más o menos se obtuvieron algunas coordenadas. Quizás un ejercicio interesante está en escribir un decálogo personal y afinar, en él, la red de influencias e ideas que preexisten y coexisten a (y en) la escritura propia. Hace unos años realicé un ejercicio de este tipo en un taller con el escritor y crítico cultural Jorge Carrión. Lo publico a continuación. Tal vez hoy escribiría otro u otros decálogos. Tal vez vaya siendo hora de que ustedes escriban el suyo.


Acto I — Leer y escribir en el zoo


1. Para leer y escribir imita a los animales; ninguno ha publicado una obra importante en la historia de la literatura ni leerá Rebelión en la granja de George Orwell. Sin embargo, si te detienes a pensar, han estado escribiéndonos y leyéndonos y pintándonos desde antes de la cueva de Altamira.


2. Aprovéchate, como cualquier ave citadina e informada, de todos los materiales disponibles para construirte un nido: papel, plástico, píxeles, películas, pinturas, madera, cómics, música. Tal vez sea la ingeniería de materiales la disciplina en la que todo escritor o escritora deberá especializarse en el futuro.

3. Cuando un pájaro estructura y da forma a un nido cuenta con miles de años de información genética. El tiempo que tienes para dar forma a algo es —¿cómo decirlo?— más reducido, por eso tu esfuerzo deberá ser mayor: la genética en la lectura —en la escritura— son esos años en los que aplicas tus cinco sentidos a leer: vida, texto, pantalla.


4. Anádromos proviene del griego ἀνά, arriba y δρόμος, recorrido, carrera, y significa “correr hacia arriba”. Como la mayoría de salmones, quien escribe corre hacia arriba sin saber si desovará. En el viaje conviene conservar la ilusión de llegar.


5. A mayor grado de articulación entre las partes de un todo, mayor éxito. Algunos animales cazan en manada, equilibran la cantidad de energía que gastará cada integrante del grupo para un propósito mayor. Un buen artículo, novela, poema, crónica o cuento es una manada que supo cuándo y cómo cazar y casar.


Acto II — Digital/Análogo

6. En la era Google las cosas pueden ocurrir en formatos y canales no autorizados o no legitimados. Mark Fisher escribió con gran calidad en un rincón de Internet (blog k-punk) y aprovechó la oportunidad para pensar en Ballard, Avatar o David Bowie. Para escribir —y pensar y leer— es necesario, en ocasiones, desplazarse del inevitable margen a un improbable —¿inexistente?— centro de la red.

7. Corre, ejercítate; leer y escribir es resistir en su acepción más física y corporal. Prolongar —y digitar— las horas en una silla frente a una pantalla o un libro es un asunto capital y requiere fuerza. Murakami lleva años haciéndolo: no ha ganado el Nobel pero ha mejorado todas sus marcas.


Acto III — Géneros


8. Aprende de la ciencia ficción a renovar tu desconfianza sobre las estrechas fronteras que algunos proyectan en la imaginación, y a narrar la vida con los retazos aumentados o disminuidos del presente.


9. Lee y estudia todos los géneros y trabaja para que cada texto que escribas los sintetice, incluso cuando tu crónica sea una novela que publicaste como ensayo.


Epílogo


10. Dijo alguna vez Ursula K. Le Guin que aprender a hacer algo bien puede tomarte toda la vida. Este decálogo iba sobre escribir y leer pero es, en realidad, sobre escribir un decálogo.


Collage

China Mieville, Ursula Kroeber Le Guin, Mark Fisher, Rodrigo Fresán, Remedios Zafra, Mario Levrero, Wittgenstein, Mariana Enríquez, Jorge Carrión.

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